Los errores más comunes en sistemas de monitoreo frente a la fiscalización de la SMA
- Welko

- 5 mar
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 16 mar
Marzo 2026, Welko
Muchas empresas cuentan con sistemas de monitoreo ambiental, pero no todos cumplen realmente con los estándares que revisa la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA).
Identificar los errores más comunes puede evitar observaciones, sanciones y problemas operacionales.

En los últimos años la fiscalización ambiental en Chile ha evolucionado hacia estándares técnicos mucho más exigentes. En el caso de normativas como el DS 90, que regula descargas a aguas superficiales, y el DS 46, relativo a descargas a aguas subterráneas, la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) revisa no solo los resultados reportados, sino también la trazabilidad y consistencia de los datos. Esto significa que la autoridad puede solicitar antecedentes sobre el origen del dato: qué instrumento se utilizó, cuándo fue calibrado y cómo se generó el registro.
Según explica Eugenio Celedón, gerente general de Welko, hoy la fiscalización pone especial atención en la integridad del historial de datos, lo que transforma la trazabilidad tecnológica en un elemento clave del cumplimiento ambiental.
En este contexto, existen algunos errores que se repiten con frecuencia en sistemas de monitoreo.
1. Utilizar instrumentación sin certificación adecuada
Uno de los problemas más habituales es el uso de equipos que no cuentan con certificaciones reconocidas o con protocolos de calibración documentados.
Si bien estos instrumentos pueden entregar mediciones referenciales, en un proceso de fiscalización la autoridad puede cuestionar la validez técnica de los datos. La diferencia entre medir y poder demostrar lo medido comienza justamente en la calidad del instrumento.
2. Registros manuales o fácilmente modificables
Otro error frecuente es depender de registros manuales o planillas que pueden ser alteradas. Hoy la SMA presta especial atención a la integridad del registro histórico de datos, por lo que sistemas que permiten modificaciones sin trazabilidad pueden generar dudas respecto de la confiabilidad de la información. Por esta razón, cada vez más operaciones están migrando hacia sistemas automáticos con registro continuo y sello de tiempo.
3. Falta de trazabilidad en calibraciones y mantenimiento
Un sistema de monitoreo no se limita a la medición en sí misma. También requiere historiales claros de calibración, mantenimiento y verificación de equipos.
Cuando estos antecedentes no están documentados o disponibles, los registros generados por el sistema pueden perder credibilidad frente a una revisión técnica.
4. Sistemas de monitoreo sin integración tecnológica
Otro error común es instalar sensores sin una arquitectura de monitoreo coherente.
Un sistema robusto debe integrar:
instrumentación certificada
transmisión automática de datos
almacenamiento seguro
respaldo histórico auditable
Cuando estos elementos no están conectados entre sí, el monitoreo puede cumplir una función operativa, pero no necesariamente responder a las exigencias regulatorias.
5. Pensar el monitoreo solo como cumplimiento mínimo
Finalmente, muchas organizaciones siguen viendo el monitoreo ambiental únicamente como una obligación regulatoria.
Sin embargo, en un contexto donde el cumplimiento ambiental es cada vez más exigente y público, contar con sistemas robustos de monitoreo también permite reducir riesgos reputacionales, anticipar desviaciones operacionales y fortalecer la gobernanza ambiental de la organización.
Anticiparse es parte de la gestión ambiental
Las exigencias regulatorias seguirán aumentando, y con ellas el estándar técnico del monitoreo. Por eso, más que reaccionar frente a una fiscalización, cada vez más empresas están optando por diseñar sistemas de monitoreo con trazabilidad desde el inicio. Porque en gestión ambiental, la diferencia no está solo en medir, está en poder demostrar lo medido.




Comentarios